Hoy me ha sorprendido una noticia que decía que
una inmobiliaria en Estados Unidos (Rapid Realty) ofrecía a sus empleados un aumento de sueldo si se tatuaban el logo de la empresa. Me quedé pasmada, tanto que no me lo podía creer: ¿marcarse para toda la vida a cambio de dinero? ¿publicidad de otro en mi propia piel? Qué miedo...
Indagué un poco en varias publicaciones online, y al final resultó que la idea inicial había sido de un empleado (o eso dicen).
Un trabajador llamado Adam Altman decidió tatuarse el logotipo de su empresa. No queda claro por qué fue exactamente, aunque supongo que al ser el primero que lo hizo sería un gesto sincero, algo así como una "prueba de amor" hacia la empresa, una muestra de su lealtad y compromiso. El dueño, Anthony Lillo, quiso pagarle una bonificación del 15% de su sueldo como agradecimiento... Y a partir de ahí Anthony tomó la iniciativa ofreciendo la misma recompensa al resto de empleados a cambio de tatuarse su logo (eso sí, dónde y cómo ellos quisieran).
De momento
se han tatuado ya la friolera de cuarenta personas (son más de 1.000 empleados) y, a falta de notario que certifique que los tatuajes se han hecho realmente, tenemos
Facebook, donde podemos ver
fotos de los procesos de tatuaje de los empleados dentro del álbum "Brand Ambassador" ("Embajador de Marca"). Los hay para todos los gustos: en un color, en varios, pequeños, grandes, más o menos camuflados junto a otros tatuajes y en lugares del cuerpo más o menos visibles: desde
detrás de la oreja hasta
el dorso de la mano. Aquí tenéis una foto del dueño (a la derecha) con uno de sus empleados tatuados:
No sé a vosotros pero a mí la idea en sí me parece siniestra. Y ver las fotos es todavía más inquietante, con el dueño de la empresa sonriente y satisfecho señalando los tatuajes, y un montón de fotos de empleados con sus cheques calentitos en la mano... ¿En serio alguien piensa que
son embajadores de marca o son simplemente anuncios andantes?
Es que si ya cuesta trabajo hacerse un tatuaje con el nombre de nuestra pareja, aun creyendo que nuestro amor es para toda la vida... ¿puede el "amor" hacia nuestra empresa ser duradero? ¿se puede confiar en una marca tanto como para creer que su evolución durante toda nuestra vida nos va a gustar? ¿queremos "casarnos" con ella? ¿qué pasará si nos separamos?
Me preocupa que los empleados no tatuados puedan ser vistos como menos comprometidos con la empresa. Aunque quizá lo que más me preocupe es justamente lo contrario: que los tatuados parezcan
sinceros embajadores de marca cuando lo único que han hecho ha sido vender un trozo de su piel a su empresa, cobrar por un lugar publicitario permanente. Y resulta que ya
existen empresas que pagan por llevar tatuajes publicitarios, en algunos casos temporales pero en otros permanentes. Es una nueva modalidad publicitaria bautizada como "
skinvertising".
Con el tiempo me he dado cuenta de que mis gustos estéticos cambian demasiado como para asegurar que lo que me tatúe hoy me va a gustar dentro de cinco años, así que no llevo ningún tatuaje. ¿Quién me asegura que dentro de cinco años seguiré trabajando en la misma empresa? Me da la impresión de que al final el dinero que les han pagado por hacerse el tatuaje lo van a tener que usar para pagar el borrado con láser...
No sé qué pensaréis vosotros, pero a mí no me compensa marcarme para toda la vida de esta forma. La lealtad hacia la empresa se demuestra con comportamientos concretos, no con símbolos. Lo mismo que el compromiso que adquirimos con nuestra pareja no lo define que hayamos firmado un papel, llevemos o no una alianza en el dedo, una esclava o su nombre tatuado en la frente.
El compromiso es una obligación entre dos partes, que se demuestra mediante el seguimiento de unas normas que hemos acordado, ya sea realizando determinadas acciones o también evitando hacer otras.
¿Acaso tiene sentido que yo lleve tatuado el logo de Coronita si luego pido
Voll-Damm dondequiera que voy y les digo a mis amigos y familiares que la Coronita no me gusta porque no me sabe a nada? Creo que no.
Tatuarse el logo de la empresa me recuerda al marcaje del ganado. Marcarse indica pertenencia, pero no compromiso. En
LinkedIn he visto una práctica parecida:
empleados de una empresa que en lugar de una fotografía suya en la foto de perfil ponen la misma imagen del logotipo de su empresa. Ya no tienen rostro, sólo son un nombre comercial, han renunciado o les han obligado a renunciar a su propia identidad. ¿Cuál es el propósito de estas empresas? ¿Hacerse publicidad, marcar a sus empleados como si fueran de su propiedad, o hacer creer al resto del mundo e incluso a ellos mismos que estas personas son embajadores de su marca?
Sea como fuere, no me gustan este tipo de prácticas. Trata bien a la gente que trabaje para ti y ellos serán los primeros en hablar bien de la empresa y ser realmente
embajadores de marca.
Trátalos mal y la publicidad boca a boca hará el resto, por muchos logos que coloques aunque sea en su propia piel.
Por cierto, el propietario de la empresa, Anthony, aún no se ha hecho el suyo.