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Cómo luchar contra la mala imagen del profesional de recursos humanos

Imagen cortesía de [healingdream] / FreeDigitalPhotos.net

Estaba revisando ofertas de empleo cuando llamó mi atención una en la que pedían un auxiliar administrativo para Oviedo. El problema surge cuando leyendo la oferta vemos que entre sus funciones estarán la realización de procesos de reclutamiento, selección y evaluación. Lo más increíble de todo es que la empresa que publica el anuncio es una conocida firma de trabajo temporal. Eso me hace pensar dos cosas: 

Por una parte, que la oferta no es para trabajar en la ETT sino para un cliente, y la ETT se ha limitado a publicar la oferta tal y como la empresa se la ha transmitido. Y digo yo, que si soy una empresa cuya actividad principal es la selección de personal, ¿quién mejor que yo para saber cuáles son los requisitos de un profesional que se dedique a la selección? ¿Cómo no voy a explicarle a mi cliente que sus pretensiones no son realistas y que no se ajustan a los requisitos mínimos para este puesto? Me parece un fallo por parte de la ETT y que, además, menoscaba su imagen.

Y, por otra parte, también puede que la oferta sea para trabajar en una de las oficinas de esta ETT haciendo las mencionadas labores, que constituyen el eje fundamental de su actividad. Y no paro de preguntarme ¿cómo es posible que una empresa que se dedica a la selección haga tan mal la selección de un "seleccionador"? Puedo entenderlo de cualquier otro tipo de empresa, pero de una del sector de los recursos humanos y además tan especializada como es una ETT, de verdad, me cuesta mucho.


Una mala selección provoca ineficacia y mala imagen

¿Qué motivos pueden impulsar a una empresa a actuar así? Quizás se ha dado cuenta de que necesita un auxiliar administrativo que le lleve las tareas diarias de la oficina, además de facturación y trato con proveedores y clientes; y al mismo tiempo también necesita una persona que se dedique exclusivamente a la selección de personal

Ahora vamos a pensar mal. Como no puede quiere contratar a dos personas, y menos a un titulado universitario, fusiona las funciones de ambos puestos en uno y decide ofertarlo como "auxiliar administrativo" para pagar el salario acorde a esa categoría. Consecuencia: será contratado un auxiliar administrativo para realizar funciones de selección de personal, y esta persona hará ese trabajo como buenamente pueda, cometiendo muchos errores por puro desconocimiento, y perpetuando la mala imagen de los que sí somos profesionales de recursos humanos. No le culpo, esa persona no es responsable de la mala selección que la empresa ha hecho. Y repito, hará lo que pueda, quizás con suerte tenga muchas de las competencias necesarias para llevar a cabo todas sus funciones con eficacia, quizás se preocupe por formarse por su cuenta para hacer mejor el trabajo... pero es bastante probable que siga el método indicado por la empresa, y que dicho método deje mucho que desear en cuanto a fiabilidad, validez y ética.

Imagen cortesía de [stockimages] / FreeDigitalPhotos.net

Sabéis tan bien como yo, y probablemente por propia experiencia, que hay personas haciendo selección de personal que no tienen las habilidades, conocimientos, valores y método necesarios para desarrollar esas funciones. Muchas de ellas son propietarios de pequeñas empresas que en momentos puntuales necesitan contratar una persona y asumen ellos mismos estas funciones. Hay auténticos personajes que humillan a los candidatos, pero quiero creer que son una minoría. En mi opinión, el problema fundamental de que se haga tan mal la selección de personal no es la mala fe sino el desconocimiento. Y no podemos olvidar que en España, la mayor parte del tejido empresarial corresponde a PYMES y autónomos. 


3 claves para mejorar la imagen del profesional de recursos humanos

¿Cómo solucionamos el problema de la mala imagen de recursos humanos? ¿Podemos los profesionales de recursos humanos contribuir en algo? Creo que es nuestra responsabilidad hacer lo posible por mejorar nuestra imagen, y estas son algunas claves que podrían ayudarnos:
1) Lo primero que debemos hacer es formarnos adecuadamente en aquellas técnicas y métodos de selección objetivos y fiables, y difundirlas a nuestros colegas de profesión.
2) En segundo lugar, pero no menos importante, realizar nuestro trabajo con la ética y la legalidad como guías, siendo conscientes en todo momento de que trabajamos con personas que están en una situación vulnerable y que merecen una consideración especial por nuestra parte.
3) Y en tercer lugar, asesorando y formando a quienes hacen selección de personal en nuestro país. Es probable que una empresa de 10 trabajadores no tenga un departamento de recursos humanos ni una persona exclusivamente dedicada a esta área, pero eso no quiere decir que no necesite igualmente un asesoramiento profesional.

Imagen cortesía de [Feelart] / FreeDigitalPhotos.net


¿Qué necesita la empresa realmente?

En resumen, lo que necesita esta empresa no es un auxiliar administrativo... lo que necesita urgentemente es un profesional de recursos humanos especializado en selección de personal, que le asesore en la definición del puesto que realmente necesita, que le ayude a elaborar una oferta atractiva y a generar una respuesta positiva en la fase de reclutamiento, eligiendo los medios más efectivos a su alcance, que desarrolle un proceso de evaluación y selección de los candidatos con las máximas garantías de fiabilidad, validez y ética, y que ponga a su disposición a los profesionales que necesita en un tiempo razonable y con el mayor grado de ajuste a sus necesidades.

Tatuarse el nombre de la empresa: ¿embajadores de marca o anuncios andantes?

Hoy me ha sorprendido una noticia que decía que una inmobiliaria en Estados Unidos (Rapid Realty) ofrecía a sus empleados un aumento de sueldo si se tatuaban el logo de la empresa. Me quedé pasmada, tanto que no me lo podía creer: ¿marcarse para toda la vida a cambio de dinero? ¿publicidad de otro en mi propia piel? Qué miedo...

Indagué un poco en varias publicaciones online, y al final resultó que la idea inicial había sido de un empleado (o eso dicen). Un trabajador llamado Adam Altman decidió tatuarse el logotipo de su empresa. No queda claro por qué fue exactamente, aunque supongo que al ser el primero que lo hizo sería un gesto sincero, algo así como una "prueba de amor" hacia la empresa, una muestra de su lealtad y compromiso. El dueño, Anthony Lillo, quiso pagarle una bonificación del 15% de su sueldo como agradecimiento... Y a partir de ahí Anthony tomó la iniciativa ofreciendo la misma recompensa al resto de empleados a cambio de tatuarse su logo (eso sí, dónde y cómo ellos quisieran).

De momento se han tatuado ya la friolera de cuarenta personas (son más de 1.000 empleados) y, a falta de notario que certifique que los tatuajes se han hecho realmente, tenemos Facebook, donde podemos ver fotos de los procesos de tatuaje de los empleados dentro del álbum "Brand Ambassador" ("Embajador de Marca"). Los hay para todos los gustos: en un color, en varios, pequeños, grandes, más o menos camuflados junto a otros tatuajes y en lugares del cuerpo más o menos visibles: desde detrás de la oreja hasta el dorso de la mano. Aquí tenéis una foto del dueño (a la derecha) con uno de sus empleados tatuados:


No sé a vosotros pero a mí la idea en sí me parece siniestra. Y ver las fotos es todavía más inquietante, con el dueño de la empresa sonriente y satisfecho señalando los tatuajes, y un montón de fotos de empleados con sus cheques calentitos en la mano... ¿En serio alguien piensa que son embajadores de marca o son simplemente anuncios andantes?

Es que si ya cuesta trabajo hacerse un tatuaje con el nombre de nuestra pareja, aun creyendo que nuestro amor es para toda la vida... ¿puede el "amor" hacia nuestra empresa ser duradero? ¿se puede confiar en una marca tanto como para creer que su evolución durante toda nuestra vida nos va a gustar? ¿queremos "casarnos" con ella? ¿qué pasará si nos separamos?

Me preocupa que los empleados no tatuados puedan ser vistos como menos comprometidos con la empresa. Aunque quizá lo que más me preocupe es justamente lo contrario: que los tatuados parezcan sinceros embajadores de marca cuando lo único que han hecho ha sido vender un trozo de su piel a su empresa, cobrar por un lugar publicitario permanente. Y resulta que ya existen empresas que pagan por llevar tatuajes publicitarios, en algunos casos temporales pero en otros permanentes. Es una nueva modalidad publicitaria bautizada como "skinvertising".


Con el tiempo me he dado cuenta de que mis gustos estéticos cambian demasiado como para asegurar que lo que me tatúe hoy me va a gustar dentro de cinco años, así que no llevo ningún tatuaje. ¿Quién me asegura que dentro de cinco años seguiré trabajando en la misma empresa? Me da la impresión de que al final el dinero que les han pagado por hacerse el tatuaje lo van a tener que usar para pagar el borrado con láser...


No sé qué pensaréis vosotros, pero a mí no me compensa marcarme para toda la vida de esta forma. La lealtad hacia la empresa se demuestra con comportamientos concretos, no con símbolos. Lo mismo que el compromiso que adquirimos con nuestra pareja no lo define que hayamos firmado un papel, llevemos o no una alianza en el dedo, una esclava o su nombre tatuado en la frente. El compromiso es una obligación entre dos partes, que se demuestra mediante el seguimiento de unas normas que hemos acordado, ya sea realizando determinadas acciones o también evitando hacer otras.

¿Acaso tiene sentido que yo lleve tatuado el logo de Coronita si luego pido Voll-Damm dondequiera que voy y les digo a mis amigos y familiares que la Coronita no me gusta porque no me sabe a nada? Creo que no.

Tatuarse el logo de la empresa me recuerda al marcaje del ganado. Marcarse indica pertenencia, pero no compromiso. En LinkedIn he visto una práctica parecida: empleados de una empresa que en lugar de una fotografía suya en la foto de perfil ponen la misma imagen del logotipo de su empresa. Ya no tienen rostro, sólo son un nombre comercial, han renunciado o les han obligado a renunciar a su propia identidad. ¿Cuál es el propósito de estas empresas? ¿Hacerse publicidad, marcar a sus empleados como si fueran de su propiedad, o hacer creer al resto del mundo e incluso a ellos mismos que estas personas son embajadores de su marca?

Sea como fuere, no me gustan este tipo de prácticas. Trata bien a la gente que trabaje para ti y ellos serán los primeros en hablar bien de la empresa y ser realmente embajadores de marca. Trátalos mal y la publicidad boca a boca hará el resto, por muchos logos que coloques aunque sea en su propia piel.
Por cierto, el propietario de la empresa, Anthony, aún no se ha hecho el suyo.